16 ago. 2014

Veremos

Volvió a alzar la mano y pasó el dorso por la mejilla de ella, rodeando su cintura con el otro brazo, obligándola a acercarse a él hasta que sus cuerpos volvieron a estar pegados. Si él podía notar cómo se aceleraba el corazón de Dila, ella también podría sentir los apresurados latidos del corazón de Kal.

—Veremos si tú tampoco puedes soportar que me aleje de ti —susurró—. Veremos si te duele, si sufres, si lloras cada momento que paso lejos. Veremos si al final descubres que no puedes soportarlo y decides venir a buscarme. Melliza.

La soltó con tanta brusquedad que ella estuvo a punto de caer al suelo. Mientras Dila recuperaba el equilibrio a duras penas, Kal se dirigió a grandes zancadas a la puerta y la abrió.

—No puedes irte —perseveró ella. Él la miró por encima del hombro.

—Veremos —respondió, burlón.

El sueño de los muertos - El Segundo Ocaso II (Minotauro, 2013)



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